Vigilancia, distopía y totalitarismo

Tecnología, vigilancia y derechos: de la literatura a la actualidad

  • Curso cerrado.

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Para totalitarismo el individuo y sus derechos ceden en todo caso a las exigencias del Estado. Tanto el Derecho a la vida como los demás derechos individuales quedan condicionados a la exigencia de una ideología superior que ampara al grupo y que normalmente es encarnada por un líder, un conductor, una ser que es capaz de comunicarse con la esencia de la voluntad del grupo (volkgeist), ya sea en clave de raza, nación, ideología o religión según distintos supuestos.

El instrumento del totalitarismo que nos presentan muchos de los autores distópicos es la vigilancia total de la actuación del individuo. Gracias a ellos, este curso nos permite reflexionar sobre los riesgos de las actuales tendencias a la vigilancia a través de la tecnología digital; de los estudios de Big Data; del espionaje masivo por parte de algunos gobiernos, etc.

Debemos recordar que las sociedades democráticas no son ajenas a las técnicas manipuladoras y que incluso en ellas se puede pretender idiotizar a la masa para conseguir un gobierno de súbditos sumisos en lugar de ciudadanos responsables, pues con éstos su margen de poder es mucho menor. Pero en las sociedades totalitarias el hombre se sitúa como una pieza insustancial del engranaje social que depende funcionalmente del todo sin el cual carece de sentido y puede ser. La vigilancia tecnológica masiva por parte del poder (estatal o fáctico) aun siendo legal y legítima, supone una de las barra de medir o indicadores con las que distinguir una sociedad democrática de una sociedad totalitaria. De ahí, que el estudio de los límites sea absolutamente sustancial a este análisis.

- Dr. Faustino Gudín Rodríguez-Magariños

 Magistrado de lo penal


  • Metodología
  • CERtificación
  • Matrícula
  • 100% online. Materiales originales y ejercicios prácticos accesibles a los alumnos desde el primer día.
  • Videotutorías en directo con el profesor. Grabación de la videotutoría para su posterior visualización.
  • Posibilidad de enviarle al profesor dudas y preguntas por adelantado (recomendado).
  • Ejercicios prácticos corregidos y comentados por el profesor.
  • Plazo amplio para la realización del examen (tipo test).

En el curso veremos...

Lección 1: La vigilancia y el control como plataforma para la anulación del individuo

La obsesión del totalitarismo por la vigilancia, la supervisión y el control del individuo sólo es entendible porque de la información emana una soberanía sobre el vigilado, que se retroalimenta y condiciona el modo de actuar del individuo. Un individuo aislado y del que se conoce todo, se cosifica y pierde su condición de sujeto para convertirse en un mero objeto perfectamente el manejable por los que ostentan el Poder. En esta lección se repasan aquellas muestras de la literatura en las que se hace gala del poder de la vigilancia.

Lección 2: La distopía y el control totalitario

En los años treinta del siglo pasado, surgió un movimiento literario denominado “los antiutópicos” formados por autores de la talla de George Orwell, Aldouse Huxley, Eugeniy Zamiatin (su creador) o Ray Bradbury. Dicho movimiento buscaba transmitir una advertencia a la sociedad de los peligros totalitarios que germinarían y culminarían en el caos mundial de la guerra de la década siguiente. Nunca unos fantasmas descritos por la literatura alcanzaron tal grado de tangibilidad como los manifestados por este movimiento. El hombre no puede vivir al margen de la ciencia pues su existencia como especie depende de ella. Pero, no se puede olvidar, que también la tecnología puede convertirse en un instrumento idóneo para convertir a un ser humano en un objeto. Una vez más, lo trascendental es el uso que demos a las nuevas tecnologías, no olvidando que históricamente el ser humano ha demostrado que puede dar vida a los referidos fantasmas.

Lección 3: Los límites jurídicos a la vigilancia tecnológica

El nuevo cosmos digital ha cambiado todas las esferas de nuestra vida, pues, nos hallamos ante un moderno Leviatán con un potencial poder cuasiomnímodo, la función del ordenamiento es ejercer un rol de control atemperando los excesos. La diferencia entre un Estado autoritario y uno democrático en materia de derechos humanos no se halla en la proclamación enfática de los derechos, incluso los autoritarios realizan declaraciones más floridas y ampulosas, sino en establecer mecanismos efectivos de control. La trascendencia y omnipresencia de las tecnologías digitales en la vida cotidiana contemporánea es tal, que autores como Nicholas Carr las ha definido como tecnologías infraestructurales, comparándolas con el transporte y la electricidad. En el marco de la sociedad de riesgos, podemos afirmar que existe un riesgo enorme si no se cuenta con ellas, al tiempo que se expone a los individuos a la sombra de su potencial control.

Con la colaboración de:

Los profesores colaboradores de la Fundación son doctores en Derecho y cuentan con años de experiencia en docencia universitaria. En la Fundación recibimos sus cursos y los ponemos a disposición del público, respetando sus opiniones,puntos de vista y libertad de cátedra.

Hemos podido emprender este proyecto gracias a ellos y a su desinteresada vocación, cariño y respeto por la docencia en derechos humanos. Pero sólo gracias a los esfuerzos que realizan los alumnos por estudiar los derechos humanos, es como resulta posible mantener viva nuestra ilusión y compromiso.

Gracias a todos por vuestra participación y confianza.


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